Vocación en acción

"No se equivoca el que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que, por temor a equivocarse no actúa"

Dos años de grandes momentos

Dos años de grandes momentos

Llegué a Madrid el 26 de septiembre de 2.014 con un pasado dibujado en mi maleta y un futuro por hacer (bueno, una maleta no, unas cuantas). Venía a la capital a cumplir un sueño: dedicarme profesionalmente a ser actriz. Por fin había decidido, a mis 31 años de edad -física, que no mental-, que quería que el teatro dejase de ser un entretenimiento y se convirtiera en mi forma de vida, en mi profesión.  Llegados a este punto, muchos pensaréis:

“Que ingenua, ¡Con lo mal que está la profesión en España! Estás loca. ¡Cuantos pájaros  tienes en la cabeza!”.

No es que fuera ingenua ni que tuviera un nido de gorriones por sombrero, es que, llega un momento en la vida en que salir de una vida acomodada pero gris, monótona y anodina, se convierte en un acto de supervivencia pura. No creáis que la decisión fue tomada de la noche a la mañana, de hecho el proceso fue lento y progresivo. Lo que sé es que en cuanto comencé a hacerle caso a mi "vocación", de repente empecé a tener más ganas de vivir que nunca, me sentía plena, con ilusión y, dónde antes había un muro de hormigón puro, una ventana de luz se abría.

Después de meditarlo mucho, y, con los pies en la tierra -dentro de mis posibilidades-, tomé la decisión: Me iba a Madrid a cursar los dos años de Plan Integral de Formación actoral en Expresando y me daba igual tener que doblar trapos o poner copas para sobrevivir, si eso me permitía estudiar lo que quería.

Y así fue.

Seis días después y aún sin casa (menos mal que mi querida amiga me acogía en la suya) llegó mi primer día de clase: 9 desconocidos, los profesores, Marian y yo.

Lo primero fue una presentación: quiénes somos, de dónde venimos, porqué estamos aquí. Descubrí que éramos todos muy diferentes, no sólo en edad, sino en procedencia, en historia de vida...en todo, aunque con un denominador común: el amor al teatro. Me pareció que iba a ser muy enriquecedor trabajar codo con codo con gente tan diferente a mí.

Y no me equivoqué en mi predicción.

Aún me acuerdo de la primera clase con Rodrigo Chiclana y de todo el primer trimestre trabajando improvisación y creación de personaje. Recuerdo con especial cariño a mi "Lara La", un personaje que me creé tras observar la forma de andar de alguien que me llamó la atención por la calle.

Luego, en el segundo y tercer trimestre comenzamos a trabajar con texto, lo que dio lugar a dos montajes: "Cíclopes de Cristal", basado en obras de Tennessee Williams y "La Oscura Raíz del Grito". Este último nació de dos de las grandes obras de Federico García Lorca: “La casa de Bernarda Alba” y “Bodas de Sangre”. Ambas se entrelazan creando un collage de escenas, las más significativas, que siguen el hilo argumental de las dos historias, que se van alternando. Tuvo tanto éxito que actualmente seguimos representándola (próximas fechas: 22 y 29 de mayo a las 20.30 horas en sala "La Usina" y 21 de mayo en la sala "Mayko" a las 21.30 horas.)

La Oscura Raíz del Grito

Pero no sólo tuvimos interpretación, sino que con Carmen Reyes estudiamos todo el teatro desde sus inicios, vimos cómo analizar un texto, un personaje, e hicimos ejercicios de escritura creativa. Allá queda nuestra visita al Museo Thyssen en dónde cada uno escogió un cuadro y escribió una pequeña obra de microteatro que, unidas formaron la muestra que representamos hace unos meses: “7 cuadros hasta llegar a ti”

Paralelamente íbamos trabajando también la voz, (canto y dicción), expresión corporal y clown, donde me tocó hacer un número de Mr. Bean que evolucionó hacia un minishow propio. (Sin comentarios)

Y para completar el orgasmo artístico, teníamos Interpretación ante la cámara. Debo reconocer que esta clase me fascinaba (y fascina).

Y todo esto, día tras día con mis compañeros, que se convirtieron en mi familia (9 personas juntas de lunes a viernes cada mañana durante muchos meses) .

Este segundo año ha sido brutal: Las mismas asignaturas que en primero, pero en versión 2.0. Reconocer el crecimiento de mis compañeros y el mío propio, ver hasta dónde hemos llegado y podemos llegar, vencer límites, miedos, trabajar, soñar, crear ... y todo eso con la valiosa ayuda de nuestros profesores.

Quedan algo más de dos meses para que acabe el curso, y se cierre una etapa. Hemos compartido tantos momentos juntos, tanto aprendizaje y tanto TODO que, a pesar de desear que se cierre el ciclo de formación no puedo evitar sentir nostalgia.

Pero, lo que sin duda siento por encima de todo es agradecimiento a cada uno de mis compañeros: Manuel Tejera, Eve Flores, María Ayo, Bego Esza, Clara Morati, Víctor Arquero, Jesús Sanz, Mireia Fernández y Elena Fayed, a cada uno de mis profesores, a Marian y, en definitiva a aquella decisión que tomé.

Expresando.

Glory Meyers

 

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