Gloria García, y su alter ego, Glory Meyers, como buena granaína, lleva el gracejo en el adn y ya desde pequeñita prefería subirse a un escenario que quedarse jugando con las muñecas.

No le dio tiempo de decir la famosa frase: “Papá, mamá, quiero ser artista”, porque su padre se adelantó: “La niña tiene muchos pájaros en la cabeza, verás cómo se hace actriz”, a lo que su madre respondió: "o abogada, que siempre se mete en tó los fregaos defendiendo las causas perdidas"

Y “alea jacta est”, o lo que es lo mismo, “la suerte está echada”. Pero estaría echándose la siesta, porque lejos de estudiar Arte Dramático se licenció en Derecho -que, dentro de las profesiones con más salidas, era la más parecida al Teatro, después de la carrera de cura- y tras ejercer como abogada durante unos años, se dio cuenta de que la abogacía es un mundo muy gris para unos ojos tan azules como los suyos.

Así que hizo la maleta, despertó a la suerte de su aturdimiento, y juntas emprendieron un viaje cargado de experiencia, formación y escenarios por Londres, Barcelona y Madrid.

Ya instalada en la capital, se convirtió en gata y continuó su formación en interpretación, teatro musical, improvisación, clown, y participó en la puesta en marcha de varias obras teatrales en Expresando.

Pero si algo agradeció el público madrileño fue su vis cómica y su humor ácido y cínico heredero de la “malafollá” de su tierra, empezando una meteórica carrera como monologuista y reportera.

Artista multidisciplinar y multicolor que se sigue –y seguirá-  metiendo en mil fregaos.

(“Calígula”, “La Oscura Raíz del Grito”, "El fabricante de fantasmas", “Hoy Cocino yo”, “Tartufo”, "Impro con limón", reportera y colaboradora en  “Paletazos y Gañaners”, "Veneno para las cabras", "Amos de casa"; monologuista de Stand Up Comedy, telonera de Quique San Francisco, miembro de “Excus Up”, ayudante de dirección en Expresando...) "