Lo primero que quiero decir de mí para presentarme es que soy "nefelibata".
Si buscamos esta palabra en el diccionario, vemos que tiene origen griego y que quiere decir "persona soñadora que camina por las nubes".
Esta graciosa palabra con su sonoridad peculiar ronda mucho por mis trabajos y proyectos.
Para seguir presentándome es imprescindible que diga que me gusta escribir y que siempre he escrito para mí. Pero un día decidí escribir para otras personas, así que surgieron "El invisible jardín" (novela epistolar entre dos personas que no se conocen) y dos novelas infantiles, una de ellas es una aventura repleta de viajes titulada "Marco y Polo" y la otra con el título "Jopete, Jolina y Pamela" es un cuento en el que una niña cambia el mundo.
Embarcándome en el teatro he escrito "Citas en Taormina", obra en la que los personajes se encuentran en la encrucijada de "volver a empezar" próximos al volcán Etna.
Mi presentación estaría incompleta si no dijera que me gusta, me apasiona, me fascina "arrimarme" a personas con talento. Creo que el talento (y la bondad, si se me permite esta palabra) es la expresión más generosa, audaz y creativa de uno mismo. Y así, dentro de una escala amateur, que desde mi punto de vista es una escala muy especializada, conozco a pintores, fotógrafos, cantantes, músicos, actores, profesores... con mucho talento.
Para ser profesor, sin duda, hay que tener talento. Y siempre con esta perspectiva me he dedicado durante años a la enseñanza.
Ser nefelibata permite posarse y caminar con los pies en el suelo. Cuando ha sido así, mi formación académica se ha centrado en la rama de Humanidades, concretamente en Historia (incluyendo Historia de la Literatura, del Arte, de la Filosofía...). Además siempre he disfrutado de la conversación y he querido viajar, lo que me llevó a estudiar francés, italiano, inglés...
Pero la mantequilla que se derrite en su punto en la boca, la guinda, la crema, la efervescencia de la levadura o el chocolate de la tarta... lo ha puesto en mi vida "el teatro".
En los más de veinte años que me he dedicado a este mundo, creo que el teatro me ha aportado y me aporta "experiencia vital y evolución".
He pertenecido a los grupos de teatro Jacarandá y Desparpajo y mi formación viene, sobre todo, de la mano de María Fernández París.
El teatro es una oportunidad de ser exploradores y cito las palabras de TS Eliot: "No debemos dejar de ser exploradores y al final de nuestra exploración volveremos de nuevo al punto de partida y lo conoceremos por primera vez".