La felicidad de ser un culo inquieto

"La felicidad consiste en la actividad. Es de vapor en funcionamiento, no una piscina estancada."

Oliver Wendell Holmes

Descansar no sólo consiste en dormir, estar tirado en el sofá a pantallazo limpio o quedarse inerte durante horas mirando un punto fijo, no;  también es desconectar haciendo una actividad diferente. De hecho, los "culos inquietos" como yo solemos preferir esta segunda opción como forma de descanso (y así nos lucen las ojeras luego, claro).

Por eso, aún habiendo tenido unos días moviditos, sonreí -a lo Pablo Iglesias en el 7D ElDebateDecisivo- al ver que el fin de semana venía cargado de cursos.

Sábado por la mañana: “Encuéntrate con tu voz a través del canto improvisado”, la unión de dos cosas que me encantan: Cantar e improvisar. Que te guste algo no implica necesariamente que lo hagas bien, de hecho, mi voz dista mucho de parecerse a la de Mariah Carey, y ya he asumido que nunca seré una Beyoncé de la vida (aparte de por el tono de la piel); sin embargo, Julián lo dejó bien claro nada más empezar:

“A veces pensamos que sólo quienes tienen buena voz pueden cantar pero pensar eso es como decir que sólo los guapos pueden amar”.

En ese momento sentí que le quería.

Julián Bozzo es de las personas que desprenden esa “chispa” que hipnotiza, de esas que no necesitan decir ni hacer nada para que se note que tienen algo muy especial que ofrecer. Es una algarabía de músico, poeta, pedagogo e improvisador que regala sabiduría sin proponérselo y, aquel día tuvimos la suerte de que nos dedicara unas horas.

El curso se convirtió en un viaje hacia la improvisación, la creatividad, hacia el niño que llevas dentro a través de la voz, de tu propia voz. Sin juicios ni prejuicios. Sin exigencias.

Ocurre que, cuando improvisas sólo puedes afirmar y añadir para que la situación creada crezca y fluya: sientes que lo que venga, sea lo que sea, será perfecto, siendo consciente de que si dices "no", te estancas -Bonita metáfora de la vida, por cierto-. Cuando cantas con una guitarra que te empuja no hay tiempo para pensar en si está bien o mal; fluye tu verdadero yo desde el interior y la perfección se desdibuja. Lo importante no son las palabras sino el susurro que las hace viajar, el cómo las decimos.

La experiencia fue única: relajante, reveladora, muy divertida, terapéutica incluso. Esta feo que yo lo diga, pero me salió un temazo.

Con mi gran éxito todavía en la cabeza, llegó el domingo. 7 am. Suena el despertador. “¿Quién me mandaría?”-pienso-. Me pongo en modo "automatismo mañanero" y salgo de casa con un objetivo: Interpretación ante la cámara y preparación al casting.

Tonucha Vidal, directora de casting de Globomedia me sorprendió por su sencillez, cercanía, educación y profesionalidad. He conocido personas con puestos menos ambiciosos que se creen primos hermanos de dios. El curso fue muy práctico y revelador.

En la primera parte grabamos las escenas que previamente habíamos preparado, por parejas.

En la segunda, nos dio mucha información sobre como movernos como actores, que busca un director de casting, el book, el videobook, los representantes, las nuevas tendencias, y contestó pacientemente a cada una de nuestras preguntas.

Pensé en el momento despertador de la mañana, sonreí y me dije “ha merecido la pena”.

Era la primera vez que estos cursos se impartían en Expresando y, la experiencia fue tan positiva que se volverá a repetir.

Y, con la cabeza llena de cantos, improvisaciones, poetas, cámaras y mundo artístico en general, me fui para el Teatro Prosperidad a representar Calígula.

Lo dicho: culo inquieto, cafeína en vena, ojeras... pero, encantada de la vida.

Eso sí, al próximo fin de semana me pillo un spa, ¿Alguna sugerencia?

Glory Meyers

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