Superar enero es fácil si sabes cómo.

playa-definitivaJueves, 7 enero de 2.016

Se acabaron las vacaciones de Navidad y llega la vuelta a la realidad. Menudo mazazo... como el número de la báscula tras varios días comiendo como si no hubiera mañana, como descubrir en la resaca de la mañana que la nota de audio embarazosa a tu ex  sí que se envió, como cruzar miraditas con alguien para luego descubrir que a quién miraba era al de detrás -si, en masculino-, como cuando vienes de correr la San Silvestre y al abrir el grifo para ducharte resulta que han cortado el agua, como cuando se acabó el último capítulo de Breaking Bad. Mazazo.

Te despiertas de mala gana, tarde porque has apurado hasta el último segundo entre esas sábanas de franela feas pero tan gustosas –ande yo caliente, ríase la gente-, sales a la calle como si acabaras de salir de un after y, para colmo, llueve y no llevas paraguas. “Va a ser un día muuuuuuuy largo”.

Tranquilo, no estás solo.

Está claro que cualquier cambio en nuestra rutina, por muy pequeño que sea nos genera cierto estrés y necesitamos un periodo de readaptación. Así que relájate, la buena noticia es que, si sigues mis consejos, en unos días volverás a la normalidad.

Consejos de readaptación:

  1. Levántate por la mañana y pon música. Canta y baila como si estuvieras en un videoclip. No lo hagas si vives con más gente que aún duerme -a no ser que te caiga mal-, o sí cada vez que cantas, en alguna parte del mundo muere un ruiseñor.
  2. Dedica al menos 10 minutos al día a cerrar los ojos, respirar y concentrarte en cómo te sientes. Escúchate sin juzgar. No hagas esto mientras conduces.
  3. Hagas lo que hagas durante el día, estate presente física y mentalmente. Hazte experto en la práctica del famoso "Aquí y ahora".
  4. Deja de preocuparte tanto y ocúpate de una vez.
  5. Haz una lista de cosas “sencillas” que te gusten (pasear, leer, pintar, conversar, ir al cine, al teatro, de vinos, ver perfiles en tinder, etc) y organízate para buscar un momento cada día y hacer alguna de esas actividades.
  6. Engánchate a una serie. Mírala cuando vuelvas a casa después del trabajo o de clase (nunca en el trabajo o en clase).
  7. Ponte metas realistas y divídelas en objetivos pequeños. Plantéate qué puedes hacer cada día para lograr esos objetivos. Hazlo.
  8. Apúntate al gimnasio y ve. En su defecto, sal a correr, y corre. En definitiva, muévete un poquito. Levantarte de tu silla para ir a la nevera no es "moverse".
  9. Ríete de ti mismo y de lo absurdo que eres a veces.
  10. Apúntate a un curso de teatro, de canto, de baile, de microteatro o de algo relacionado con las artes escénicas. Yo te puedo recomendar una buena escuela 😉

Y recuerda: Queda nada para Semana Santa. ¿Has pensado ya dónde te vas a ir?

Glory Meyers

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